martes, 21 de junio de 2016

Primer aniversario de un día mágico

Son las 2 de la mañana y sin saber por qué no puedes dormir, coges el móvil de la mesilla de noche y al encenderlo observas que ya es 21 de junio, una fecha aparentemente normal, lo más destacado es que comienza el verano, a no ser que seas aficionado de la Unión Deportiva Las Palmas, entonces esta fecha será algo más que un día normal para ti. Hace exactamente un año el equipo gran canario volvía a la élite del fútbol español. Hace exactamente un año una ciudad, una isla se concentraba para apoyar a un equipo que lo necesitaba más que nunca.
Es difícil olvidar algo de ese día, lo que hiciste desde por la mañana, lo que comiste, como te sentías en cada momento, etc. Si no recuerdo mal, que lo dudo, hacía un día bonito en la ciudad, cielo despejado, bastante calor, día digno de verano. Como casi todos los partidos llegué al recinto de 7 Palmas en taxi, con los nervios a flor de piel, con la seguridad y convicción de que se remontaría ese 3-1 de la ida, pero con el miedo de “¿y si no?”. Pocos días el estadio de Gran Canaria ha tenido un ambiente similar, desde horas antes de comenzar el partido hasta horas después. Recuerdo estar en la calle Fondos de Segura (entrada de la grada Sur) para ver el recibimiento a la guagua del equipo, una cosa de locos. Después de vivir esto entramos al estadio, estaba más amarillo de lo normal, más bonito que nunca.


Tras un calentamiento eterno llegó uno de los momentos más espectaculares que he vivido como aficionado de este equipo, incluso como aficionado al fútbol, al deporte. Aproximadamente treinta mil personas formando un mosaico en el que se podía leer: “Nunca dejes de soñar” a la vez que entonaba a capela un himno, no oficial, posiblemente el himno de la afición, el llamado “Piotemazo”. Hay cosas que se saben, otras que no, y también hay cosas que se sienten, y en ese momento estoy seguro que cada uno de esas treinta mil personas sentía que esa noche su equipo iba a dormir en Primera División, por fin después de tantos años de espera.

Y los 90 minutos… el partido fue típico partido (los futboleros me entenderán) que ves que a los de tu equipo les sale todo, que ganan todos los rechaces, que todos los pases llegan a su destino, que los palos te salvan de goles en contra, y un largo etcétera. Sin duda el gol de Roque antes del descanso nos confirmó la sensación que todos teníamos, que se podía remontar.  En la segunda parte sólo recuerdo buen juego del equipo, cuando necesitas un gol para el objetivo tiendes a mirar mucho el marcador, el tiempo, para ver cuánto queda, desesperadamente una vez tras otra. Pues puedo prometer que en esa segunda parte miré el marcador, tenía la certeza de que ese gol llegaría, y sé que no soy el único, posiblemente la gran mayoría tenía ese convencimiento. Por eso cuando marca Sergio Araujo tras una jugada extraña, rara, apoteósica y preciosa, sobre todo preciosa y saltas como un loco, como nunca has saltado, y miras el marcador para ver cuánto queda, y es ahí cuando te das cuenta de que es el minuto 84, de que estas a unos seis minutos de que se cumpla un sueño de niño, que tu equipo suba a Primera División.

Once, once fueron los minutos más largos de ese día, desde el gol de Araujo en el 84´ hasta el minuto 95´donde acabó el partido. Once largos minutos donde sufres, pasas miedo, te esperas lo peor y en los que digan lo que digan es imposible ser positivo, será porque cuando ya tienes algo en tu mano ves más fácil perderlo que cuando vas tras ello. Tras ese sufrimiento acabó el partido y un estadio, una ciudad, una isla y muchas muchas personas fuera de aquí explotaron de alegría, por algo que no es sólo fútbol, por algo que es un sentimiento, ser de la Unión Deportiva Las Palmas.

Se cumple el primer aniversario de uno de los días más felices de mi corta vida, sin duda el 21 de junio ya nunca volverá a ser un día normal.


Carlos Castellano.